Me invita a pasar. Saca a relucir mis nervios y mi ansiedad, demandándome una seña, un gesto, algo. Me lleva al límite, dejándome inmóvil, perpleja… atada de manos en un renglón, cerquita del margen, sin saber cómo escaparle a las ganas opresoras de vomitar las palabras, una tras otra. Y así salen, desprolijas, incontroladas, significantes. Tan significantes que en cada una de ellas están mis tiempos, mis vidas, mis almas y mis muertes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




2 caracolas se unieron:
Me encanta esa intensidad.
Un abrazo.
José Roberto Coppola.
PD: te mandé un correo con mi dirección.
como siempre wow!
qué afortunada sos de tener esa "cualidad incontrolable" que te hace escribir.
Publicar un comentario en la entrada